Mis maestros
Más allá de los grandes sabios que he conocido se encuentran estos magníficos gurús. Te invito a conocerlos


El Colorín Mágico del parque Hugo B. Margain
Este simpático árbol (Erythrina coralloides/americana) fue mi primer maestro. Él me contó una historia fabulosa y trágica al mismo tiempo que plasmé en mi libro El último originario. Se trata de un ser sapiente y milenario, que ha pasado por muchas vidas, desde la prehistoria, y que ha sido testigo de la devastación y la tragedia humana.


El Poderoso Pirul de Ciudad Universitaria
El pirul es el árbol sagrado de los incas; no en balde sus usos en limpias energéticas. Él es mi maestro sanador. Cuando llego a tener una lesión a causa del ejercicio o a enfermarme, él interviene en mi organismo y me sana. Cada que salgo a un viaje le pido su apoyo para que todo fluya en paz y pueda realizar mi misión. Gracias poderoso amigo.


El místico y sabio Maestro Mezquite de Tequisquiapan, Querétaro
A este sabio lo liberé de la plaga de heno que padecía. A cambio, me hizo varios regalos: una agilidad y flexibilidad inusitadas, además de talento para componer canciones y cantar. No por nada era un árbol sagrado para los aztecas. Con sus vainas te ofrece alimento y sanación. Con su savia te ofrece un rico dulce que alegra el paladar. El Maestro Mezquite me protegió en mi difícil misión de Tequisquiapan, Querétaro.


La Florestada, Colonia del Sacramento, Uruguay
Este hermoso edén es el hogar de mi alma. Allí nació y allí mismo desea trascender. Es el lugar más bello del planeta, en el cual coincide el río de la Plata, ríos locales, una playa, un bosque y un campo de cultivo. No puede haber un lugar más hermoso y perfecto.


Viveros de Coyoacán, Ciudad de México
Mi refugio, mi oficina, mi lugar de trabajo, mi bunker energético, la casa de mis mejores amigos. Este fabuloso oasis en medio del caos citadino es mi actual despacho. Ahí llevo a cabo mis terapias de shinrin yoku, pero además me lleno de energía y me protejo.