¿Qué es shinrin yoku?

Es una terapia que tiene su origen en Japón. Durante los primeros años de la década de 1980, el gobierno japonés se alarmó por la cantidad de suicidios y problemas psicológicos que presentaban los trabajadores de las grandes ciudades. Para darle solución a tan grave problema, contrataron a un grupo de investigadores. Después de hacer pruebas en el bosque con varias personas en estado de estrés, los científicos concluyeron que tener contacto con la naturaleza mejoraba la salud integral de los participantes.

Un estudio de Qing Li en Environmental Health and Preventive Medicine (2010) midió los niveles de cortisol salival en 280 adultos antes y después de un paseo de tres horas por el bosque — la reducción fue del 16% de media, significativamente mayor que un paseo equivalente en entorno urbano. Al mismo tiempo, la tensión arterial se redujo entre 2-5 mmHg, la variabilidad cardíaca mejoró (signo de calma), y los niveles de adrenalina en orina fueron menores. Esta reducción no era simplemente psicológica —era medible en sangre y orina, con precisión de laboratorio. Los resultados duraban al menos 7 días después del paseo forestal. De hecho, en un estudio ciego, personas que caminaron por un centro comercial durante el mismo tiempo no mostraron ninguna mejora—. El bosque marcó la diferencia; no el movimiento (Silvoterapia: La Ciencia Detrás del Poder Curativo de los Bosques y el Baño de Árboles, del sitio: https://www.onoff.gr/blog/es/biologia/silvoterapia-como-los-arboles-te-curan-cientificamente/)

Asimismo, los científicos han demostrado que los bosques de coníferas (y los árboles en general) despiden sustancias llamadas fitoncidas, las cuales, al ser aspiradas, producen células NK, que eliminan células cancerígenas o atacadas por virus. De igual forma, los investigadores Rachel y Stephen Kaplan crearon la teoría de la restauración atencional, con la que comprobaron cómo la naturaleza ayudaba a recuperar la atención mental. En 1984, el Dr. Ulrich demostró que pacientes hospitalizados con acceso visual a áreas verdes se recuperaban más rápido; que los niños con TDAH rendían mejor en tareas de atención después de hacer caminatas por un parque; que los empleados con acceso a la luz natural y a plantas reportaban menos fatiga y mayor concentración, y, por último, que los estudiantes universitarios que pasaban tiempo en la naturaleza tenían una mayor concentración y un menor agotamiento mental.

En nuestro país, en el año 2019, Virginia Leticia Arriaga Castillo demostró en su tesis Las áreas verdes y su impacto en la calidad de vida de las personas. Aplicación de la terapia forestal (shinrin yoku) en SLP, México, 2018 cómo un grupo de personas con problemas de estrés mejoraron significativamente su salud (este recurso es de acceso público y está disponible en la Biblioteca Central de la UNAM: https://bibliotecacentral.unam.mx/index.php/colecciones/tesis).

Todo lo anterior le otorga al shinrin yoku credibilidad y matiz de ciencia, porque parte de un supuesto (que personas con altos niveles de cortisol, tensión arterial alta, problemas de concentración y desempeño académico o laboral) pueden mejorar si se exponen constantemente al ambiente de un bosque, y concluye en una comprobación (que esas personas mejoraron en todos los aspectos).

Por supuesto, el baño de bosque no funciona como una medicina. No cura casos graves. No es una alternativa independiente de sanación, sino que forma parte de un sistema holístico, en el que ejercicio constante, una alimentación balanceada y una reducción en la carga laboral colaboran para que sea efectiva.

Como cualquier otra terapia requiere cuidados para aplicarla. En este caso, es indispensable conocer las alergias a la naturaleza que puedan tener los pacientes. Asimismo se requiere de un terapeuta serio, estudioso y capacitado, que no cree falsas expectativas ni haga promesas que se volverán imposibles de cumplir.

Precisamente, lo anterior es mi compromiso como profesional de la terapia shinrin yoku. Mi alto sentido de la ética y el humanismo me impiden engañar a los asistentes o a quienes toman terapia en línea. Recuerden: todo aquello que les vendan como panacea es una farsa.

La medicina, en todo caso, son los árboles y la naturaleza. No se trata de creer que los bosques tienen poderes mágicos o sobrenaturales. Se trata de apoyar la terapia en cuestiones científicas y en demostrar los supuestos.

Por ello le hago una invitación a ustedes: particulares que requieren esta terapia o patrones interesados en la salud y productividad de sus empleados. Juntos podremos lograr un mejor ambiente laboral, trabajadores más sanos y felices, y resultados óptimos para su empresa.

Muchas gracias